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Expedición en Kenya de Javier Parrilla

África, ese continente con el que todos los que amamos la naturaleza soñamos; sueños de praderas sin fin, sueños de lugares en los que la naturaleza es pura y sin ningún tipo de manipulación por el hombre,… nosotros hemos decidido dejar de soñar y viajar a África, más concretamente a Kenya.


Nuestra aventura Africana #Expedicionkenya2018 empieza por un parque de los más carismáticos y singulares del país, Samburu, un lugar con un ambiente semidesértico y con especies increíbles. Nuestros sueños empiezan a hacerse realidad con el avistamiento del primer leopardo del viaje, es un momento mágico y emocionante. De hábitos nocturnos, nos lo encontramos con el sol ya escondido y la OM-D E-M1 MARK II saca a lo mejor de sí misma enfocando sin problemas con esas tenues luces de última hora, poniendo a prueba su fabuloso estabilizador de imagen, pudiendo hacer fotos a tan solo 1/5 de velocidad. Después de tres días de muchas horas pegado al visor de la cámara y un calor ardiente, es hora de abandonar las tierras más secas para adentrarnos en lo más profundo del país y visitar algunos de sus grandes lagos.


Grandes manchas azules aparecen delante de nuestras cámaras: aquí reinan las aves. Cientos de especies nos esperan para ser retratadas por los ocho fotógrafos que componemos la expedición. De entre todas ellas decidimos buscar al gran Pigargo Vocinglero, una de las mayores águilas que existen con más de 2 metros de envergadura. Es en estas condiciones cuando ponemos a prueba el rapidísimo AF de la cámara, pudiendo captar secuencias impresionantes de estas majestuosas aves pescando en el lago. Ese AF rapidísimo junto con una ligereza única, hacen que el equipo sea el mejor preparado para este tipo de fotografía de acción. También es momento de cumplir esos sueños cuando vemos acercarse a los enormes rinocerontes, ¡cuántas veces habremos soñado con ellos! y ahora están a escasos metro de mi M.Zuiko 300mm f4. Es un gran momento y en eso consiste para mí la fotografía, de llenarme de estos grandes momentos, momentos únicos e irrepetibles.


Cinco días después de empezar nuestro viaje, llegamos por fin al corazón del Masai Mara, lugar de encuentro de millones de herbívoros y algunos de los mayores depredadores del reino animal. Lo hemos visto cientos de veces en los grandes documentales, visionado miles de fotografías pero, aun así, nada te prepara para ello.


Las emociones se desbordan y puedo observar que se trata de algo generalizado, tener a escasos metros una mamá leona con sus dos cachorros dándose cariño es algo indescriptible y te planteas como se les puede hacer daño a semejantes criaturas, tu cabeza no lo concibe de ninguna manera posible. Aquí es el momento de dar paso al M.Zuiko 40-150mm f2.8 Pro, sacar lo mejor de la escena con ese desenfoque que solo un 2.8 sabe dar, todo un objetivo pro para este momento y muchos otros que nos harán emocionarnos durante el resto del viaje. Leopardos, leones, guepardos, los grandes elefantes,… todos ellos empiezan a llenar nuestras tarjetas de memoria y yo me sigo llenando de momentos. Llegado el final de la expedición miro hacia atrás despidiéndome del África más salvaje pero ya con la vista puesta en la siguiente aventura: Everglades 2018.

Javier Parrilla