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Calidad bajo el agua – M.ZUIKO DIGITAL ED 7‑14mm 1:2.8 PRO

Mi último viaje, realizado a la zona de Abu Dabbab a 43 km. de Marsa Alam en el Mar Rojo egipcio, tenía una misión prioritaria: fotografiar Dugongos y grandes tortugas verdes en su hábitat natural, comiendo en las praderas de pasto marino que existen en la zona.

Los dugongos, también conocidos como vacas marinas, Dugong dugon, es el sirenio actual más pequeño. Existen 2 familias: los manatíes (Trichechidae) y los dugongos (Dugongidae). La diferencia entre ambos es fundamentalmente la aleta caudal bilobulada en el dugongo que se asemeja a la forma de un cetáceo. Por ello son los responsables del mito de las sirenas: de hecho, en Malayo, duyong significa sirena.

Los dugongos no son grandes nadadores. Realizan ciclos que incluyen periodos de superficie y periodos en los que están sumergidos. Normalmente se sumergen para comer y en la superficie descansan o viajan. Cuando viajan, nadan muy rápido debido a que se impulsan con su gran aleta caudal, y, cuando descansan, nadan despacio y van cerrando los ojos. Cada 4-6 minutos deben subir a superficie para respirar.

La tortuga verde (Chelonia mydas) tienen un comportamiento similar, alternando períodos de alimentación bajo el agua en los que va arrancando vorazmente el pasto marino a intervalos en superficie para respirar, incluso pudiendo pasar un día entero en la arena de una playa, a pleno sol.

Estos animales, de carácter pacífico y tranquilo, supuestamente me iban a dejar acercarme lo suficiente y, para ello, quería probar el M. Zuiko 7-14 1:2.8 PRO, que junto a la E M1 Mark II, la carcasa submarina PT EP14 e iluminación correspondiente, forman uno de los mejores equipos submarinos de la actualidad.

La focal real de este objetivo, debido al tamaño del sensor de la cámara, se convierte en un 14 – 28 mm, lo que permite acercarse al sujeto con planos cercanos imposibles teniendo un animal de casi 3 metros dentro del encuadre y lo mejor, ofreciendo una deformación casi inapreciable si tenemos la precaución de no colocar al sujeto en las esquinas (todo lo contrario que sucede con la visión esférica que nos proporcionan los objetivos ojo de pez).

El agua es un filtro natural y al utilizar un objetivo gran angular bajo el agua eliminamos distancia, lo que equivale a quitar mucha cantidad de agua entre el sujeto y la carcasa, y gracias a ello optimizamos la luz de nuestro equipo de iluminación y, además, eliminamos posibles partículas en suspensión y mejoramos la nitidez del enfoque. Para optimizar la experiencia, usaremos unos flashes externos potentes ya hay que iluminar más campo de visión del objetivo. En este caso se utilizaron 2 unidades de OLYMPUS UFL-3 con los difusores montados.

No obstante, tenemos que recordar que al trabajar bajo el agua, el equipo está dentro de una carcasa estanca que a su vez monta un frontal esférico en la parte delantera que es por donde “ve” el objetivo. Dependiendo del diámetro de esta cúpula, cuando se utilizan diafragmas muy abiertos, los grandes angulares tienen tendencia a generar efectos ópticos que dan la sensación de que las esquinas de la foto están fuera de foco.

El 7-14 se comporta a la perfección con diafragmas abiertos, intermedios y cerrados, siempre y cuando se utilice la cúpula que corresponde. Es luminoso, muy rápido en el enfoque y por características de construcción la zona de foco y la profundidad de campo es tan amplia que, bajo el agua, facilita el trabajo y la rapidez de disparo cuando el sujeto se mueve de repente y no tenemos tiempo de buscar el punto exacto de foco. No obstante yo siempre trabajo con el enfoque disociado del botón de disparo, lo que me permite disparar sin tener que reenfocar aunque la escena se produzca muy deprisa.

En definitiva es el objetivo que no debería faltar en el equipo del fotógrafo submarino OLYMPUS, pues además, en tierra proporciona grandes satisfacciones también en fotografía de larga exposición, paisajes, etc.

Mi más sincero agradecimiento al profesor Ahmed M. Shawky, director de un equipo de científicos dedicados al estudio y conservación del dugongo en el Mar Rojo (Egipto) y al equipo de Blue Ocean Diving Center (Abu Dabbab), sin los cuales no hubiera sido posible conocer tan de cerca a estos curiosos y especiales mamíferos y por supuesto a OLYMPUS a Aqualung por su apoyo incondicional.

Juan José Sáez