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Recientemente he podido probar el nuevo M.ZUIKO Digital ED 12‑100 1:4.0 IS PRO, sobre el que sin duda tenía amplias expectativas creadas.
Desde que supe sobre su lanzamiento, soñaba con poder testearlo, puesto que se trataba de un objetivo que “a priori” , por la focal (equivalente a un 24-200 mm) , podía encajar perfectamente en la disciplinas fotográficas en la que más me muevo, (fotografía de viajes, fotografía de paisaje y fotografía de montaña).

Lo cierto es, que Olympus había puesto ya muy alto el listón con el zoom M.ZUIKO Digital 12-40mm f/2.8 PRO, una lente que se encontraba “soldada” a mi OM-D E-M1 y sin duda uno de los mejores zoom standard del mercado.


Aprovechamos que, en estos días de invierno, se han dado las condiciones “perfectas ” para poder ver su comportamiento, y nos dirigimos a los Pirineos y a la Cordillera Ibérica, con una climatología muy adversa (intensos vientos y buenas nevadas).
Sin duda, las previsiones se han cumplido, se trata de una lente espectacular en todos los sentidos, sobre todo en cuanto a calidad de construcción y nitidez haciéndola destacar, sin duda, por su gran polivalencia dado su rango focal, convirtiéndolo en un “gran todo en uno”, desde el gran angular a un tele medio.

Tengo que reconocer que por las circunstancias de trabajo no soy de lentes estabilizadas. Son mucho más frágiles y delicadas y cualquier golpe puede afectar el sistema de estabilización, jugándote una mala pasada, como me ocurrió en un viaje a Islandia hace unos años, cuando era usuario de otros sistemas y marcas.

En cualquiera de los casos OLYMPUS siempre se caracterizó por la fiabilidad y robustez de sus productos, y este M.ZUIKO 12-100 no se aleja de dicha filosofía, estando construido en metal y cuidando al máximo la estanqueidad del mismo.
Bajo condiciones difíciles, el objetivo funcionó a la perfección, el frío (unos 12 º bajo cero) y la abundante nieve caída sobre el mismo no le afectaron para nada.

Tengo que confesar que en el transcurso de la actividad también fue maltratado y por desgracia se llevó algún buen golpe, sin embargo el objetivo no se vio afectado y siguió funcionando sin problemas.
El aro del zoom para cambiar las focales, forma gran parte del barrilete del objetivo y tanto esta circunstancia, como el hecho de que se encuentre estriado longitudinalmente y transversalmente, facilita mucho su uso con guantes, o en circunstancias de humedad. El aro de enfoque es mucho más pequeño evitando que lo movamos accidentalmente y retráctil, para accionar el enfoque manual desde la propia lente, lo que es muy útil para no perder tiempo innecesariamente, además figura la escala de distancias ayudando a realizar el enfoque en modo manual.

El objetivo lleva también incorporados un pulsador de función L-Fn al que le podemos asignar alguna función personalizada y un conmutador para activar la estabilización, estando sincronizada con la del cuerpo de la cámara de la OM-D E-M1 MKII, de forma que si la desactivamos, también desconectamos la estabilización del cuerpo y si la dejamos operativa, ambos sistemas , funcionan de forma conjunta. El tamaño de estos conmutadores es lo suficientemente grande como para poder accionarlos con guantes, lo que es muy de agradecer en condiciones metereológicas adversas.

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Este sistema de estabilización se ha confirmado como el más efectivo desarrollado hasta el día de la fecha, permitiendo una compensación de hasta 6,5 pasos con la nueva M1 MKII y de 6 pasos con la M5 MK II. Sin duda apreciamos las ventajas del mismo y hemos probado a realizar exposiciones a pulso de hasta 2 segundos, sin ningún problema y con resultados excelentes.
Esta circunstancia ayuda a que nos dejemos el trípode en casa si llevamos mucho peso, especialmente para amaneceres y atardeceres en los que las luces de los paisajes se muestran mucho más bellas, pero la luminosidad es muy escasa.
La elección de un diafragma f/4 en todo el rango focal, también me parece muy acertada, sobre todo en aras de mantener, cierta compacidad y ligereza en el objetivo. Esta circunstancia, se muestra en perfecta sintonía con la filosofía de Olympus, en cuanto al diseño de su sistema, mejorando su portabilidad, diferenciándolo y distinguiéndolo claramente sobre otros sistemas incluidos las “sin espejo” de otras marcas.

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El autofoco se mostró muy rápido en todas las ocasiones y eso que hay que tener en cuenta que algunas de las imágenes se realizaron en circunstancias de escaso contraste debido a la ventisca y a la niebla.
En cuanto a calidad óptica me he quedado gratamente sorprendiendo, sobretodo teniendo en cuenta su amplia gama focal, y a falta de una comparación más detallada “cara a cara” junto con el Zuiko 12-40 PRO, me atrevería a decir que su calidad en cuanto a nitidez, en todas las focales, tanto en el centro como en los bordes, es igual o incluso superior que el de aquella destacada óptica, incluyendo también en este caso los 100 mm.

A simple vista, no le he podido apreciar problemas de distorsiones, y sin duda que su comportamiento ante aberraciones cromáticas es excepcional, una vez que enfrentamos los Raws al revelador. Su comportamiento en relación a los molestos flares es muy buena, gracias a la nueva tecnología desarrollada, en la que le aplican un revestimiento nano Z a la lente.
En definitiva, puedo concluir que nos encontramos ante un objetivo excepcional, en el que remarcaría su gran versatilidad y polivalencia, su destacable calidad óptica, y una construcción y fiabilidad fuera de toda duda, sin olvidar su impresionante sistema de estabilización, único en combinación con el de la nueva E-M1 MKII
En cuanto a cuestiones como su precio, decir que creo que son más que correctos, sobre todo teniendo en cuanta su rango focal, que cubre el equivalente a dos objetivos ( un zoom standard 27-70 y un tele medio 70-200).

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