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La localización favorita de Tino Soriano #VisionaryMust

Olympus OM-D E-M1 – 200 ISO – 12 mm – f/4,5 a 1/100

¡Volvemos con los #VisionaryMust! Esta vez, los Visionarios nos recomiendan sus sitios favoritos para fotografiar e inspirarse. Empezamos la serie con el fotógrafo Tino Soriano: El lago de tu vida.

 Vivo a pocos minutos del lago de Banyoles. Al principio lo visitaba eventualmente, pero es sabido que el roce hace el cariño y con el tiempo me acabé enamorando del lugar y de una preciosa muchachita local que todavía me acompaña en mis paseos por los alrededores. Considero que mi estudio es el mundo entero, pero cuando estoy en casa me acerco todos los días al lago con una Olympus para ver qué acaece y, de paso, mejorar mi técnica fotográfica.

Casi siempre voy solo, con el pensamiento en blanco, saboreando la humedad de la atmósfera a primera hora de la mañana y convencido de que después de miles de paseos volveré con el sensor impoluto, sin tomar una sola foto, porque conozco a los patos y a las fochas por su nombre y he rastreado los recovecos del lago hasta el último rincón… pero el milagro, ese dios que se apiada de los fotógrafos voluntariosos, se materializa en cada ocasión.

Olympus E-M1- Mark II – 200 ISO – 12 mm – f/5,6 a 1/640 seg.

Olympus E-M1- Mark II – 1600 ISO – 17 mm – f/1,8 a 1/6 seg.

Superada la etapa de las postales aunque, todo sea dicho, no desprecio una buena puesta de sol, intento asimilar el paisaje y me dejo llevar por los latidos que solo yo escucho. Delante hay formas desveladas por la luz. El agua multiplica sus efectos, la niebla difumina las sensaciones, absorbe el color y las nubes o las brancas delimitan la parte superior del encuadre.

Olympus E-M1- Mark II – 200 ISO – Zoom 12-40 mm – f/7 a 1/500 seg.

Banyoles en sí es una escuela de fotografía. Cada día me regala una foto nueva, aprendo algo que ayer desconocía y que más tarde aplicaré en cualquier otro lugar del planeta. Y eso sucede desde hace treinta y seis años. La fotografía es perseverancia, aprendizaje por el método de observación, acierto y error y, por encima de todo, sensibilidad y agradecimiento a la naturaleza, gracias a la cual estamos aquí. Todo puede aportar chispa al paisaje, como yo lo concibo. A mí me gusta añadir vida a mis fotos. Los patos, por ejemplo, proporcionan múltiples posibilidades:

Olympus OM-D – E-M1 – 200 ISO – Zoom 12-40 – f/5,6 a 1/160 seg.

Olympus Pen-F – 1600 ISO – 17 mm – f/1,8 a 1/8 seg.

Olympus Pen-F – 200 ISO – Zoom 12-40 mm – f/10 a 1/250 seg.

En el lago de Banyoles puedes ver unas pequeñas viviendas de múltiples acabados arquitectónicos denominadas localmente “pesqueras”. Las barcas permiten a las parejas alejarse de la orilla para jurarse amor eterno, mecidas por el balanceo de unas olas inofensivas. Y árboles, y colinas y senderos para pasear o practicar deporte. Al atardecer y al anochecer, cuando el azul reina en el paisaje, me valgo de la luminosidad de los objetivos Zuiko y fotografío a pulso. En enero aprovecho una decoración especial sobre el lago para celebrar la llegada de los Reyes Magos. Todo vale para enriquecer mis experimentos.

Olympus E-M1- Mark II – 200 ISO – Zoom 12-40 mm – f/6,3 a 1/500 seg.

Olympus OM-D – E-M1 – 250 ISO – 12 mm – f/2,8 a 1/60 seg.

Olympus OM-D – E-M1 – 1250 ISO – Zoom 12-40 mm – f/2,8 a 1/8 seg.

No es extraño que en este nirvana de los sentidos,  fotógrafos como Álvaro Sanz, Samuel Aranda o Andoni Canela, por citar solo a tres amigos, se hayan asentado en las inmediaciones  atraídos, no solo por el lago, sino por los encantos de una comarca cuyo nombre se inspira en esta memorable masa acuática: el Pla de l’Estany.

El paisaje está definido por un conjunto de colinas y de pequeños pueblos rurales asentados junto al pre Pirineo, a tres cuartos de hora de la Costa Brava, del artístico Empurdà o de las escarpadas cumbres de la Garrotxa y del Ripollés. No son tontos esos reporteros. Las sensaciones son fundamentales en su trabajo y posiblemente por eso se sintieron atraídos por estos parajes. El gran secreto para fotografiar paisajes es enamorarte y dejarte llevar por la intuición.

Olympus OM-D – E-M1 – 200 ISO – Zoom 50-200 – f/7,1 a 1/250

Olympus OM-D – E-M1 – 200 ISO – Zoom 50-200 – f/5,6 a 1/640

Olympus OM-D – E-M1 – 200 ISO – Zoom 50-200 – f/5,6 a 1/800

Finalmente, estos últimos meses, aprovechando el increíble sistema de estabilización de Olympus, he jugado a fotografiar con luces imposibles… o, lo contrario, a buscar el movimiento a cualquier hora del día. Un sencillo filtro de densidad neutra me ha permitido experimentar estas posibilidades, adaptándome a las extraordinarias condiciones lumínicas de Banyoles.

Olympus Pen-F – 1600 ISO – 17 mm – f/6,3 a 1 seg.

Olympus Pen-F – 1600 ISO – 17 mm – f/5,6 a 1/8 seg.

Olympus Pen-F – 64 ISO – 17 mm – f/2,5 a 1/6 seg.

La clave no consiste en perseguir solo luces bajas,  sino en buscar un protagonista: los patos, las barcas, las pesqueras  o -no puedo evitarlo- los seres humanos. ¿Qué pasa por la imaginación de una anciana con su mascota cuando contempla la inmensidad del lago? Es como estar cerca del fuego cuando crepita.  La imagen te cuenta una historia que solo tú puedes entender. Es la fotografía que cierra esta entrada.

Olympus E-M1- Mark II – 1600 ISO – 17 mm – f/1,8 a 1/4 seg.

Olympus E-M1- Mark II – 1000 ISO – 17 mm – f/3,2 a 1/125 seg.

Olympus E-M1- Mark II – 1000 ISO – 17 mm – f/1,8 a 1/4 seg.

Olympus E-M1- Mark II – 800 ISO – 17 mm – f/1,8 a 1/8 seg.