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La localización favorita de Luís Santiago #VisionaryMust

Existen lugares mágicos en la costa Asturiana, pero uno que me tiene enamorado es la Playa del Silencio. Un sitio que parece ubicado en Nunca Jamás. Delicioso para fotografiar, para ir y leer un libro o simplemente… estar.

Tras dejar el coche en una estrecha pista que transcurre al borde de los acantilados hay que cargar con el equipo por otra pista, con algo de inclinación descendente y gravilla durante unos 200 metros. Desde ahí las vistas son increíbles ya que tiene orientación norte por lo que es una playa para disfrutar de amaneceres y atardeceres. Luego te encuentras con unas escaleras con pasa-manos con unos escalones “incómodos” (hay que dejar fuerzas para la subida).

Existen multitud de encuadres posibles ya que se encuentran motivos desde arriba, desde las escaleras de acceso o desde la propia playa. Personalmente me apasiona un pequeño saliente que existe a unos 3 metros de altura que parece un capricho para el fotógrafo.

Una de las curiosidades de esta playa son las puntillas que dejan, caprichosamente, las olas al llegar a la orilla.

Hay que tener precaución con marea alta, pues la fuerza de las olas es muy grande, además de que la vuelta de las olas al mar es inclinada, por lo que hay que extremar la atención al agua.

En la parte técnica, aconsejo llevar lente de gran angular para poder fotografía toda la playa en una sola toma o hacer varias tomas verticales para realizar una panorámica. También tiene mucho juego el uso de un teleobjetivo para los detalles de las rocas que sobresalen del mar por el Oeste.

A excepción de las fotos nocturnas, resulta muy necesario llevas filtros de densidad neutra así como graduados e inversos, ya que el sol lo tienes siempre en la toma.

También el uso del trípode resulta aconsejable para realizar las fotografías de una manera relajada y asegurar la larga exposición, hiperfocal, inclinación, motivos, encuadres o un autorretrato.

Me gusta jugar con el diafragma, sobre todo por el tema de la hiperfocal y el efecto que quiera conseguir con el sol, dejando la velocidad para lograr el efecto deseado de las olas o la seda del agua.

En la fotografía nocturna, casi siempre uso el Livetime o livecomp y me entretengo con la luna, las estrellas, la contaminación lumínica del Oeste. Recordar en este punto la importante regla de los 500 entre la distancia focal (en FF), que arroja los segundos necesarios para evitar que la estrellas salgan movidas.

El equipo de Luís