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Entre la tierra, el cielo y las estrellas (II), por Javier Camacho

Javier Camacho
El Visionario Javier Camacho actualmente se encuentra retomando el camino hacia la cuarta montaña más alta del mundo, el Lhotse. Sus palabras, que explican la experiencia que está viviendo, nos dejan impresionados. Puedes ver la primera publicación aquí.
Resultaba muy duro estar descansando y aclimatando en el campo base sin subir hacia los campos de altura con una climatología tan buena, pero como había llegado muy rápido hasta allí, me tenia que obligar a mi mismo a no mirar hacia arriba. Tenía que dejar que mi cuerpo se acostumbrara a esta altura antes de querer someterlo a otra mayor.

 

Finalmente y tras descansar 2 días decidí subir hasta el campo 1 a 6050 m,  atravesando uno de los lugares mas sobrecogedores, bellos y peligrosos del planeta, la cascada de hielo del Khumbu. Ésta da acceso al valle del silencio. El paisaje sin duda es uno de los mas bellos que jamas he podido contemplar: Everest, Lhotse y Nuptse, 3 gigantes centinelas que lo flanquean observando el lento paso de los alpinistas hasta el campo 2 a 6500 metros de altura.

 

Allí descansé un par de días y como mi cuerpo se sentía perfectamente bien decidí ascender hasta el campo 3 a 7100 que me sirvió simplemente para aclimatar, al no poder montar mi tienda de altura al fracturarse una varilla el día anterior.

 

Desde el campo 3 casi se puede tocar el Everest y el Lhotse pero aún queda mucho camino por recorrer, el mas duro e incierto, ese que da acceso al punto sin retorno… los 8000 metros. Habrá que bajar otra vez al base y esperar otra ventana de buen tiempo para volver a subir a montar el campo 3 y dormir al menos una noche allí.