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Conoce a Rodrigo Rivas

Rodrigo Rivas, 33 años, nacido en Madrid y residiendo actualmente en la misma ciudad, es un fotógrafo que compagina su pasión por escribir con la fotografía y su enseñanza. Especializado en Street photo y con su nuevo libro “Fotografía de Calle: Memoria de la ciudad” (Photo club) bajo el brazo, nos explica su trayectoria y proyectos.

¿Cómo apareció la fotografía en tu vida?
Al comienzo la fotografía era un hobby al poco de comenzar la universidad. Tiempo después, me centré en ella por completo para intentar dedicarme a ella de forma profesional.
Fueron inicios bonitos pero duros por intentar buscar mi lugar dentro del mercado fotográfico. A modo de anécdota, a mi equipo de réflex analógico le añadí poco después mi primera réflex digital, una Olympus E-500.

En concreto, cómo viviste el crecimiento de la pasión por la fotografía de calle (Street photo)?
Debo reconocer que encontré mi camino en fotografía de calle gracias a los smartphones. Casi por accidente, pero así fue. Al poco de encontrarlo, comencé a usar, indistintamente, las primeras mirrorless y el Smartphone (por las diferentes prestaciones que me daban cada uno).

Fue muy ilusionante. Encontrar tu camino fotográfico siempre es algo que todo fotógrafo busca. Es una sensación de tranquilidad y euforia al mismo tiempo. Me sentía muy a gusto saliendo a fotografiar en la calle, y además seguro por tener las ideas más claras de lo que querer.

¿Bajo qué premisa trabajas cuando sales a la calle con la cámara?
Intento siempre entender qué tipo de toma quiero realizar. En mi caso, mi estilo fotográfico en street photography se centra mucho en la luz. Es por eso que, saber la luz tendré en ese día, hora y lugar donde quiero fotografiar es mi punto de partida.
A partir de ahí, entran a jugar más variables. Muchas de ellas son de ámbito ético-empático. La psicología juega un papel fundamental en la fotografía de calle. Entender el lugar, sus costumbres, lo que te rodea, y sobre todo las personas (tanto las que fotografías como las receptoras de esas imágenes)

¿La historia está por encima de la fotografía, o a la inversa?
Siempre la historia. La fotografía es un dialogo. Sin ese dialogo no tenemos más que una conversación vacía. A todos nos gusta hablar con alguien que nos cuente cosas interesantes, e incluso diferentes, ¿verdad? Pues extrapolemos eso al mundo fotográfico.
A mí, al menos, no me suele gustar escuchar una misma noticia varias veces (aunque sea en diferentes medios). Así que, repito, llevemos esto de nuevo al campo fotográfico.

¿Con qué equipo fotográfico trabajas?
Actualmente con cámaras mirrorless Olympus y mi Smartphone.

¿Qué podemos encontrar en tu libro sobre Street Photo?
Es un libro para entender el lenguaje visual en fotografía de calle. Aprender a aplicar muchos recursos y consejos para conseguir mejorarla y darle un nivel fotográfico un poco más alto. No esperéis ver temas muy técnicos. El libro se centra en la verdadera esencia de la fotografía callejera. Incluyendo ejercicios y comentarios de fotografías para ayudar al lector a interiorizar más lo expuesto.
Además, la inspiración con listados de autores, libros fotográficos o con otras disciplinas artísticas como la música, cine, literatura o pintura también forman parte de él.
Aprender a seleccionar nuestras imágenes bajo premisas basadas en las emociones es también parte fundamental. Dejando de lado sólo el aspecto técnico. Culminando con la manera de dar salida a todas nuestras imágenes: desde papel, redes sociales, etc…
En definitiva, es un compendio de fotografía de calle, pero basándonos en la narrativa visual, la composición, la psicología de la imagen o la cultura visual. Puntos que hacían mucha falta en el momento actual en el que la técnica nos inunda.

¿Cuál crees que es el papel del Street Photo en la narración de la sociedad?
Es un punto muy importante. Creo que los fotógrafos de calle podemos dar nuestra visión subjetiva de lo que nos rodea creando una imagen sin mover nosotros las piezas del lienzo.
Al contrario que la fotografía construida, nosotros no cambiamos lo que existe; solo hacemos verlo desde otra perspectiva diferente. Y creo que ahí radica nuestra creatividad y por tanto el poder llevar un mensaje potente a los demás. Eso que se ve está ahí, sólo que con la ayuda de una cámara soy capaz de mostrártelo con mis ojos.
Los fotógrafos de calle solemos fijarnos en cosas mundanas, pero que, justamente por su sencillez suelen pasar desapercibidas a la mayoría de las personas. Y es esa captación e inmortalización de lo sencillo, la normal… lo que ayuda a la reflexión de la gente.