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Cómo fotografiar la luna con equipo OLYMPUS

Hay momentos puntuales del año en los que la Luna presenta un aspecto inusualmente bello, ya sea debido a la fase en la que está en ese momento, por fenómenos astronómicos como eclipses o “luna roja” o por  máxima proximidad a la Tierra. Vale la pena aprovechar esas oportunidades para tomar fotografías que reflejen esos acontecimientos que muchas veces no se repetirán en decenas o centenares de años. A continuación veremos una serie de consejos para conseguirlo de manera sencilla y rápida.

La Luna y el entorno

En ocasiones podemos componer bellas imágenes incluyendo nuestro satélite en una escena previamente planificada. Para ello existen aplicaciones como Photopills, que nos ayudarán a saber en que punto del horizonte del lugar en que nos encontremos hará su aparición. Mientras la Luna está saliendo tiene tonos rojizos y aún no es muy brillante, por lo que podemos hacer una medición de la luz promediada de la escena y ajustar un poquito la exposición sobre la marcha. Si utilizamos trípode podemos seleccionar una sensibilidad baja aunque el tiempo de exposición sea un poquito largo; si disparamos a pulso es aconsejable subirla para conseguir velocidades de disparo relativamente altas con el fin de evitar la trepidación aún con el estabilizador de imagen conectado, sobretodo si utilizamos un teleobjetivo.

Con una focal muy larga como el M.Zuiko 75-300mm a máxima extensión o el M.Zuiko 300mm F4 Pro + multiplicador 1.4X montados en trípode, veremos el satélite muy ampliado y comprobaremos que se mueve relativamente rápido. Si en esa situación utilizamos tiempos de exposición muy largos ese movimiento de la Luna puede hacer que la imagen esté falta de nitidez, movida, es aconsejable no pasar de velocidades máximas de un segundo, mejor algo menos.

Por el contrario, si utilizamos sobre el trípode un objetivo angular podemos utilizar tiempos de exposición de varios segundos sin peligro de que el círculo de luz aparezca deformado, el movimiento del satélite pasará desapercibido.

Y por último, no es mala idea para imágenes planificadas hacer pruebas algún día antes de la fecha prevista para comprobar que todo funciona como estaba previsto.

La Luna brillante

Cuando ya está alta sobre el horizonte su luminosidad es muy elevada y requiere de una configuración de cámara diferente. Para tener una exposición correcta podemos actuar de dos maneras diferentes: utilizar la medición puntual sobre el planeta y hacer la retención del valor resultante con el botón AEL/AFL, o bien pasar a modo M y ajustar diafragma mas velocidad hasta obtener el resultado buscado. A modo orientativo, la luna llena en su cénit nocturno requiere aproximadamente de una velocidad de 1/500 seg. con un diafragma de F:8 para una sensibilidad de 200 ISO.

Son valores que permiten el disparo a pulso aunque es mejor buscar un punto de apoyo si utilizamos teleobjetivo, con la estabilización de imagen conectada. Si utilizamos trípode es conveniente desactivar la estabilización y utilizar cable disparador o bien poner el modo de disparo único con “levantamiento de espejo”, el del simbolito del rombo, y seleccionar un intervalo de un par de segundos entre pulsación del obturador y toma de la fotografía. Para el enfoque en trípode podemos utilizar el S-AF o bien en foco manual podemos utilizar la lupa de aumento para ajustar de manera precisa el enfoque sobre los cráteres  que aparecerán, una experiencia alucinante.

Esperamos que estos consejos sirvan para crear hermosas imágenes de Selene, ¡ella siempre está dispuesta a colaborar!