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“Auroras boreales” (Northern Lights) por Javier Camacho

Desde que estuve hace 8 años en la localidad de Alta (Noruega) para ir al encuentro de este fantástico y misterioso fenómeno natural (sin duda uno de los más bellos que puede ofrecer la naturaleza), llevaba bastante tiempo queriendo volver a sentir aquella inolvidable experiencia: fotografiar auroras boreales.

Decidí repetir con grata compañía: esta vez nos dirigimos en el mes de Noviembre a Tromso y Lofoten, situados en el círculo polar ártico (algo más al sur), buscando captar con la cámara fotográfica sus inigualables paisajes, esas agujas de roca que se elevan abruptamente varios centenares de metros sobre el cercano mar.

Nos acompañaba nuestra Olympus OM-D E-M1 Mark II con la empuñadura HLD-9, una combinación ideal para este viaje por su buen comportamiento en fotografía nocturna y por su excepcional construcción para hacer fotos en condiciones ambientales extremas (la cámara está sellada contra la humedad y las frías temperaturas), como ya me había demostrado esta primavera en nuestra expedición al Himalaya, donde logramos utilizarla sin problema hasta la cumbre del Lhotse, la cuarta montaña más alta del planeta, con 8516 m de altura.

También llevábamos varios objetivos, casi todos ellos de la gama PRO por su gran luminosidad para hacer fotografía nocturna y por su robustez e indudable fiabilidad, estando sellados también contra la humedad y el frío:

Las auroras boreales son un fenómeno natural, en forma de brillo o luminiscencia que puede observarse en el cielo nocturno (normalmente en zonas polares, aunque no es exclusivo de estos lugares). Así pues, pueden verse auroras tanto en el hemisferio norte donde se denominan “auroras boreales”, como en el hemisferio sur, llamadas “auroras australes”.

Las auroras boreales se producen cuando una eyección de masa solar choca con los polos de la magnetósfera terrestre, produciendo una luz difusa proyectada en la ionósfera.
Ocurren cuando protones y electrones son guiados por el campo magnético de la Tierra e inciden en la atmósfera cerca de los polos. Cuando esas partículas chocan con los átomos y moléculas de oxígeno y nitrógeno, parte de la energía de la colisión excita esos átomos a tales niveles que devuelven esa energía en forma de luz visible.

Las auroras tienen formas, estructuras y colores muy diversos que además cambian rápidamente con el tiempo. Durante una noche, la aurora puede comenzar como un arco aislado muy alargado que se va extendiendo en el horizonte, generalmente en dirección este-oeste.
Cerca de la medianoche, momento más propicio para poder ver auroras boreales (entre las 23 y las 2 horas), el arco puede comenzar a incrementar su brillo. Comienzan a formarse ondas o rizos y también estructuras verticales que se parecen a rayos de luz muy alargados y delgados.
De repente la totalidad del cielo puede llenarse de bandas, espirales, y rayos de luz que tiemblan y se mueven rápidamente de horizonte a horizonte.

La actividad puede durar desde unos pocos minutos hasta horas. Cuando se aproxima el alba, todo el proceso parece calmarse y tan sólo algunas pequeñas zonas del cielo aparecen brillantes hasta que llega la mañana. Aunque lo descrito es una noche típica de auroras, nos podemos encontrar múltiples variaciones sobre el mismo tema.
Los colores que vemos en las auroras dependen de la especie atómica o molecular que las partículas del viento solar excitan y del nivel de energía que esos átomos o moléculas alcanzan.

El oxígeno es responsable de los dos colores primarios de las auroras, el verde/amarillo por un lado y el color más rojo por otro. Normalmente son mucho más frecuentes las de color verde/amarillo.
Así pues si se quiere ver y fotografiar auroras boreales, lo suyo sería irse a los lugares más adecuados unos cuantos días (cuantos más mejor), puesto que uno puede estar una semana entera esperando ver una aurora boreal y que esta no aparezca,  procurando mirar primero las predicciones del tiempo, tratando de evitar los días en los que el cielo este cubierto de nubes.
Estos lugares son: Canadá, Alaska, Groenlandia, Islandia, Finlandia y Noruega.

La aurora boreal suele ser más visible de octubre a marzo, aunque los mejores meses para verla son enero y febrero, ya que en esta época las temperaturas son más bajas, los cielos están menos brumosos y más limpios. Algunos lugares medianamente útiles para buscar predicciones sobre las probabilidades de que se den auroras boreales son:

Resulta conveniente tratar de evitar los días de luna llena, ya que es más difícil verlas puesto que hay demasiada luz en el cielo. Según mi mi experiencia es que esto no importa demasiado ya que el día que las conseguimos ver, había casi luna llena y se vieron perfectamente.

Es fundamental al menos desde mi punto de vista, tratar de dirigirse a alguna población pequeña y alojarse lo más lejos del núcleo urbano, para evitar la contaminación lumínica y estar lo más cerca posible de un entorno natural donde la fotografía va a quedar mucho mejor.

Lo ideal sería tratar de buscarse un alojamiento desde el cual haya que recorrer una pequeña distancia para hacer las fotos en caso de darse el fenómeno, puesto que las horas de espera pueden ser muchas y el frío  especialmente intenso, tranquilamente 15 grados bajo cero. Yo montaba guardia desde las 19:00 horas hasta las 04:00 de la madrugada.

Además dormí en tienda de campaña, varios días en plena naturaleza sobre la nieve, en una localización que me pareció muy adecuada para hacer fotos. Así pues, está claro que hace falta llevarse ropa de mucho abrigo para soportar las bajas temperaturas y guantes para las manos.

En cuanto al material fotográfico a utilizar, es obvio que debido a las condiciones de iluminación que se van a dar, es necesario un trípode y un cable disparador.
Para mí, una de las funciones más útiles que tienen las cámaras Olympus, y una gran ventaja sobre otras marcas sobre todo para este tipo de fotografía, son los modos LIVE TIME y LIVE COMPOSITE.

El primero es con el que hice la mayoría de las fotos de auroras boreales, debido a que te permite ver cómo se va exponiendo la fotografía en tiempo real. Además, puedes ver el histograma a la vez que haces la foto, parando la exposición en el momento en que veas que está correcta, impidiendo que te salga muy oscura o excesivamente quemada.

El segundo es parecido pero te permite hacer una exposición base para que no se queme la luz de la tienda de campaña que requiere menos tiempo de exposición y luego va añadiendo a la foto solo luces nuevas o movimientos de luces. Ésta función es muy útil para este tipo de fotos, lightpainting o circumpolares.

Normalmente el objetivo que se va a utilizar debe ser un gran angular puesto que en muchas ocasiones las auroras boreales ocupan el cielo de un extremo hasta el otro y además, siempre queda más vistoso sacar una porción de tierra para situar la escena y si es posible permitir que salga algún elemento que la dimensione (aunque en ocasiones también se pueda utilizar un zoom medio).
Este objetivo gran angular debe de poseer una abertura lo más grande posible, 2.8 normalmente para tratar de bajar la ISO todo lo que se pueda.

Además del fisheye Zuiko 8 mm PRO 1.8 y el Zuiko 7-14 2.8 PRO, Olympus tiene otros objetivos angulares ultra luminosos como el Zuiko 12 f/2 o el nuevo Zuiko 17 mm PRO 1.2.

También hay que tener en cuenta que en ese tipo de fotografía se va a enfocar a infinito de forma manual, ya que el objeto de interés está muy lejano.
Es imprescindible llevarse varias pilas de repuesto, puesto que debido a las bajas temperaturas estas se gastan más rápidamente, asimismo tenerlas guardadas lo más en contacto con el cuerpo posible para que no se descarguen.

Y ante todo, lo más importante es tener suerte, mucha suerte para que este bello fenómeno natural se produzca. ¡Ah! Y por último avisaros de que tengáis cuidad, que esto engancha…. yo ya estoy pensando a ver cuando puedo volver en busca de las “luces del norte“.

¿Quieres viajar como lo hizo Javier Camacho?

Puedes viajar con Norwegian Airlines hacia Tromso, donde te podrás alojar en cabañas de madera situadas en los característicos campings de Noruega, desde el que podrás visitar la zona de Sommaroy.

Te recomendamos alquilar un coche (que podrás recoger en tu llegada al aeropuerto) para poderte mover con libertad por los infinitos parajes escandinavos. De esta forma, podrás ir hasta una de las zonas más características de Lofoten, Reine, donde te recomendamos alojarte en una cabaña para moverte por los alrededores, aunque será preferible que busques diferentes alojamientos en diferentes puntos para no tener que conducir tantas horas.

Es fácil, ¡ahora solo te queda disfrutar! ¡Recuerda! Resérvalo con antelación y, una vez allí, admira y trata la naturaleza con el respeto que merece. ¡Buen viaje fotográfico!